Sin norte, sin brújula…

Por: Pedro René Almonte Mejía.

Tras el secuestro del hijo mayor de Charles Lindbergh y Anne Morrow en 1932, se popularizó una frase bastante conocida: “Estar más perdido que el hijo de Lindbergh”. Una tarde de marzo, el infante de tan sólo 20 meses de edad fue raptado y nunca apareció con vida. Tras años de investigación se determinó que lo secuestró un carpintero llamado Bruno Richard en el Estado de New Jersey; después de este crimen se aprobó la ley de secuestro federal o popularmente llamada “ley Lindbergh”; con la cual el transporte de víctimas de secuestro entre estados, pasaba a tener categoría de delito federal. Lindbergh se hizo mundialmente conocido previo al desaparecimiento de su hijo, tras ser el primer piloto en unir el continente americano con el continente europeo (new york – parís), en un monoplano de un solo motor bautizado como: “Espíritu de San Luis”; cabe mencionar que entre 1927 – 1928 Lindbergh a bordo del Espíritu de San Luis, recorrió varios países de América Latina, incluyendo la República Dominicana.

Asimismo, es en la República Dominicana donde estamos “más perdidos que el hijo del Lindbergh” sin norte, sin brújula; como un barco a la deriva, con un gobierno que toma una decisión y se retracta al otro día, mandando un mensaje de improvisación y debilidad, que cede a las presiones de los empresarios, las iglesias y las redes sociales. Un gobierno que es los más parecido a una gallina ponedora, “huevos” van y “huevos” vienen ; un toque de queda que parece más un negocio que una estrategia para evitar el contagio de la Covid-19 ; un gobierno que decía que cambiaría pero, el precio de los combustibles tiene 9 semanas subiendo y ya el galón de GLP cuesta 128.10 pesos, el arroz, los plátanos, los huevos y el pollo están más caros que nunca, donde la represión policial ha llegado a niveles jamás pensados en una sociedad del siglo XXI; una vocera del gobierno que cuando los periodistas le hacen alguna pregunta, el pánico se apodera de ella; el gobierno del cambio fue el mismo que dijo antes de ganar las elecciones, que el toque de queda no era necesario e incluso sus legisladores se negaron alguna vez a aprobar el estado de excepción, sin embargo una vez se puso la “ñoña” el actual presidente, nos han metido el toque de queda por boca y nariz…

Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería. Otto Von Bismark

Autor: Por la Redacción

comunicador, locutor, productor de TV. directivo del SNTP y Adompretur

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