Legisladores: ¿Para que?

Por: Yovanny Bierd

Santiago, Rep. Dom. -Siempre me he preguntado, para que sirve un legislador? ya sea Senador o Diputado y aunque no he obtenido la respuesta, viendo su accionar del dia a día, he sacado mis propias conclusiones. Un congresista es un individuo

que procura su beneficio personal, que después de aprovecharse de la benevolencia de un electorado ignorante y hambriento, el cual vende su voto por la promesa de Quinientos (500) pesos, para comer un día o comprarse una botella de ron y emborracharse para olvidarse de los problemas aunque sea por un momento mientras le dure la borrachera.

El aspirante aquel que basó su campaña con slogan como: seré tu voz en el congreso, tu amigo de siempre, el que siempre está contigo, el que tu conoces, cuenta conmigo, el que no te falla, para luchar juntos, el que no te deja solo y demás demagogia baratas, ese candidato, ya convertido en todo un señor Diputado o Senador, no se acuerda de sus promesas proselitistas, de su gente que confió en él, no señor, ya es hora de pensar en su propio yo, de recuperar el dinero invertido para lograr su objetivo, aquel que te recibía las llamadas cuando necesitaba tu voto, que te abría las puertas de su casa o su oficina, hoy cambió su número telefónico, no contesta llamadas, ni devuelve mensajes, no te recibe en su hogar porque ese no es lugar de campaña y las puertas de su oficina ahora están cerradas, porque vive en constante reuniónes con personalidades de la alta sociedad, ya logró lo que se propuso, hasta esperar Cuatro (4) años cuando vuelvan las elecciones y él se presente de nuevo ante el electorado que ayer olvidó y defraudó, con su cara lavada, sin pudor, sin darle una explicación a su comunidad o a su provincia de lo que hizo en beneficio de sus conciudadanos a lo largo de ese cuatrienio para lo cual fue elegido y consciente que ese conglomerado de gente, tantas veces olvidadas y pocas veces recordadas que ayer lo apoyó y que luego él abandonó como borregos a su mejor suerte, volverán a creer en sus mentiras y sus demagogias para volver a reelegirse una y otra, y otra, y otra vez, porque su sed de ambición no tiene límites.

El Congreso Nacional, donde se anidan éstos honorables, se ha convertido en una olla de grillos y donde se destapan los más vergonzosos escándalos de corrupción donde ellos son los principales protagonistas, pero no se dan por enterados.

Cada vez que un Diputado o Senador somete un proyecto de ley que puede ser para beneficio de la gran mayoría del pueblo Dominicano, no consigue el apoyo de los demás miembros que componen tanto la Cámara de Diputados, como el Senado de la República, es por eso que se encuentran engavetados muchos proyectos de ley, que aunque son de gran importancia para el desarrollo del pueblo y el país, no encuentran dolientes en ése estamento del estado, es por eso que se encuentran en el saco del olvido proyectos y anteproyectos de ley como el de las tarjetas de crédito, con los que se beneficiarian miles de tarjetahabientes, donde el poderoso sector bancario lo ha comprado a todos y por eso no tienen calidad moral para hacerle frente, aunque ellos mismos estén sufriendo las consecuencias de los altos intereses; la ley del Fondo de Pensiones, en donde todos estan consciente que las Administradoras de esos fondos se estan quedando con todo el sudor del trabajador sin invertir ni un solo centavo y obteniendo ganancias millonarias cada año y al final les dan una miseria que no alcanza para cubrir las necesidades mas elementales de la vejez; el anteproyecto para la revisión de las ARS, en donde las aseguradoras hacen lo que le da la gana en el sector salud contando con la anuencia de los honorables; todavía descansa en sus cubículos el proyecto de ley del codigo penal el cual no ha sido sancionado y aprobado por no ponerse de acuerdo en un solo punto, “El Aborto” todo porque la iglesia católica se opone a la depenalización de ésta resolución en la carta magna, y donde muchos miembros de éste poder legislativo, juegan a la doble moral, queriendo pintarse como más papita que el Papa, para congraciarse con los jerarcas católicos y así ganarse la buena voluntad de sus feligreses, sin tomar en cuenta el sentir de las mujeres, quienes al fin y al cabo, son las que tienen la última palabra y sin detenerse a escuchar la opinion de la mayoría de los médicos quienes están de acuerdo con las observaciones que hizo el poder ejecutivo sobre las tres causales que ponen en riesgo el embarazo de la mujer.

Todos han guardado silencio sobre la revisión de la ley de hidrocarburos, donde supuestamente debería subir con el alza del petróleo y bajar en la misma proporción que bajen a nivel internacional, pero resulta, que en éste país, cuando sube, sube y cuando baja, también sube, en perjuicio del pueblo, y los encumbrados Diputados y Senadores, haciéndose los sordos y ciegos y lavándose las manos como Pilato, incluyendo a los representantes de la oposición, quienes en campaña cantan como gallos para luego poner como gallinas, porque es tan envolvente la corrupción dentro del hemiciclo, que los hace complice de tan magna depravación.

Quien le dijo a éstos honorables Diputados y Senadores, que ellos fueron elegidos para resolver problemas sociales? para hacer regalos a las madres en su día? dar dinero para hacer habichuelas con dulce en Semana Santa? o regalar canastas navideñas? todo eso con el dinero de los impuestos pagados por los contribuyentes de los arbitrios que ellos mismos han supeditados y ratificados, en donde los presidentes de cada hemiciclo manejan a su antojo y sin control el presupuesto asignado a ése poder del estado.

Como se han dado cuentas, amigos lectores, no hay un solo proyecto de ley sometido y aprobado por el Congreso Nacional, que ésta sociedad tenga que agradecerle a éstos ilustres congresistas.

Debemos crear conciencia, la ciudadanía tiene que empoderarse, no podemos seguir manteniendo vagos vestidos con saco y corbata que solo legislan por encargo para beneficio de los más pudientes y en detrimento de los más necesitados.

Tenemos que exigir nuestros derechos hoy, para no ser olvidados y no tener que preguntar mañana… y el pueblo, pa’ cuando?

Autor: Ramón Bierd Henríquez

Periodista