Por: Tony Espinal
El ex presidente de la República, el Profesor Juan Bosch, fue víctima del grupismo que en principios invadió al PRD y que también, posteriormente, saltó y se desarrolló en el Partido de La Liberación Dominicana.
Pues, como es bien sabido, el prestigioso intelectual dominicano renunció del PRD azuzado e instigado por la presión que ejercía lo que él denominó grupismo de garrapatas reinantes y dominantes en esa estructura blanca; desde luego, esa situación lo estimuló a buscar una nueva fórmula, alejada y ahuyentada del grupismo oportunista y vividor de la política, que le garantizara un partido diferente al que había dejado por las razones expuestas.
Efectivamente, fundó el PLD, el cual contempla en su declaración de principios “el propósito de completar la obra patriótica que iniciaron los Trinitarios y los Restauradores, en el sentido de lograr una patria independiente, en la que imperen la justicia social y el respeto a la dignidad humana”.
El profesor Bosch afirmó, tras constituir esa nueva entidad política, que “ese partido es único en América”. Así es, concuerdo con el maestro. Es el primer partido en América que observo tiene base teórica, es decir, que utiliza los métodos inductivo y deductivo en su quehacer. Por supuesto, para realizar las tareas políticas, la selección de los dirigentes del partido y, del mismo modo, los candidatos a puestos electivos de manera metódica. En otros términos, lo hace de lo particular hacia lo general y volver de lo general a lo particular.
Por consiguiente, utilizaba “el pensamiento deductivo que es el que sirve para aplicar leyes universales a situaciones específicas, y el pensamiento inductivo es el que genera premisas a partir de fenómenos individuales.” En conclusión, vistos los hechos, en su origen el PLD era un partido innovador y creativo. Pues, la razón del hecho, es que aplicó métodos en las tareas políticas con éxitos ostensibles y palmarios.
Antes bien, la cúpula peledeista, en lugar fortalecer y vigorizar ese trascendental y notable partido y preservarlo como un paradigma, dio rienda suelta al afán y a la codicia desmedida para controlarlo, sobre todo, en detrimento y en menosprecio al líder carismático y al creador de ese instrumento político, útil y positivo para el país. Incluso, en este acontecer de maléfica jugada, el papel fundamental de liquidación de su principal figura política y con ello fraguar la división. Así que, esta acción se le atribuye al Comité Político.
A propósito de lo dicho, con ese comité de aprovechados resurgieron y florecieron los insectos que se habían quedados agachados y abrigados en el local del PRD y que evadieron y esquivaron la fumigación y desinfección ejecutado por Bosch para higienizarlo.
Por tanto, estos piojos saltaron a la velocidad de la luz a la Casa Nacional del PLD. Una vez allí establecidos volvieron a emplear sus uñas venenosas y dañinas para abortar y malograr los principios nobles y honorables que le dieron sustentación al PLD. Y con su aptitud parasitaria insaciable y ambicioso para controlar el partido presionaron la renuncia del líder, al profesor Juan Bosch. Esto ocurrió el 15 de marzo de 1991.
Aunque, luego, hicieron malabares para convencerlo y hacerlo volver al partido. Y así ocurrió, consiguieron su propósito hacer retornar al líder. Pero, el regreso de Juan Bosch se asemeja a la descripción que hizo en su libro Hamlet, uno de los dramaturgos, poeta y actor inglés, y, sobre todo, reconocido como el más grande de los escritores de todos los tiempos, William Shakespeare, “con una alegría malograda, con un ojo risueño y el otro vertiendo llanto”.
A fin de cuentas, ex presidente de la República, el profesor Juan Bosch, fue víctima de un grupismo desleal, pérfido e infame enquistado en el partido que él constituyó. En ese orden, el artista vegano resumió en pocas palabras lo que él consideró que son los daños que engendra el grupismo. En efecto, lo hizo con la siguiente pregunta. “Cuál es el mal que causa el grupismo?” En seguida contesto, “el grupismo divide; el grupismo fomenta el desorden; el grupismo destruye la disciplina porque destruye la unidad; el grupismo es por naturaleza el enemigo de la organización”. Y más aún, esta concepción retrata de cuerpo entero al PLD que hoy guía Danilo Medina Sánchez y al grupejo de conejo que se hace llamar Comité Político del Partido de la Estrella Amarilla y la Bandera Morada.