Con la red, ¿pescas o te pescan?

Por Néstor Estévez
nestorestevez.net

Con alta frecuencia se escucha aquello de “fue por lana y salió trasquilado”. Aunque se trata de una muy vieja expresión popular, la misma adquiere mucha vigencia en la denominada “sociedad red”.

El descubrimiento de poder hablar y entendernos, la invención de la escritura, el aceleramiento que provocó la imprenta y la descomunal transformación generada por la liberación de internet representan cuatro grandes oleadas en la comunicación humana.

Internet, como cualquier otra tecnología, no es responsable directo de nada. Pero desde facilidad para conseguir pareja hasta acceso remoto con diversos propósitos, sin dejar de lado esa agilidad para enterarse y “hacer saber”, son muestras muy propias de su incidencia en la vida moderna.

El tema podría ser tan amplio como diversa resulta la vida. Pero esta vez nos centraremos en aspectos relacionados con la comunicación. Con internet, los medios, que de por sí dan poder para transformar, modelar pensamientos e influir en las personas, han logrado incrementar de manera exponencial esa capacidad.

Esto viene de lejos. Los estudiosos ubican en 1969 el desarrollo de Arpanet, como primera versión de internet, aunque fue en 1990 cuando el Ministerio de Comercio de Estados Unidos liberalizó su uso.

Para 1996 se calculó el número de usuarios de internet en 40 millones. Y ya en 2013 se había superado la cantidad de dos mil quinientos millones. Incluso, para 2010, según un estudio publicado por la revista Science, el 95% de toda la información existente en el planeta estaba digitalizado y en su mayor parte accesible en internet.

En el caso de República Dominicana, del memorable Discado Directo a Distancia (DDD), logrado en 1981, pasamos por el Beeper, gran novedad que llegó con el 1988, hasta entrar al mundo de internet en 1995, con el famoso Dial Up, que ofrecían CODETEL y TRICOM.

Aunque el notable estudioso Manuel Castells refiere que “internet no aísla a las personas ni reduce su sociabilidad, sino que en realidad la aumenta”, eso dependerá grandemente de cómo se gestione su uso. Como es sabido, para una gran cantidad de personas, más que medio para lograr propósitos, internet se convierte en un fin en sí mismo.

De hecho, el propio Castells admite que “la batalla por el control de la mente humana se libra en gran medida en el proceso de comunicación socializada”, en alusión a esta etapa en la que los contenidos adquieren “viralidad” independientemente de conocer sus valores de verdad, bondad o utilidad.

Con internet 2.0 llegaron las denominadas redes sociales. Entre ellas y “San Google” se han encargado de ofrecernos tan alta cantidad de contenido que se nos hace imposible procesar y bien usar. De hecho, lo adelantó Michael Crichton: “La gran paradoja de la era de la información es que ha concedido nueva respetabilidad a la opinión desinformada”.

En tiempos de “todos comunicando para todos”, no es nada raro encontrarse con alguien que, aunque no lea, se cree que puede “escribir”. Tampoco es raro que alguien viole la ley, se burle de las autoridades y de las personas que sí respetan, y luego aproveche la ocasión para convertirse en “youtuber” e “influencer”, entre otras muchas modalidades y manifestaciones de la llamada “cultura participativa”.

Pero lo más serio es que ese “todos” incluye a quienes no “dan la cara” a la hora de obtener información sobre quienes usamos internet. Sobraría con recordar el escándalo provocado cuando la consultora Cambridge Analytics adquirió los perfiles de 87 millones de usuarios de Facebook.

Sencillamente, estamos viviendo una etapa en la que no sabemos dónde va a parar toda la información que obtienen sobre nosotros. ¿Te has preguntado por qué muchas veces da la impresión de que por internet te adivinan lo que piensas? La verdad es que se trata de algo más complejo que adivinar.

Pero el tema es muy abundante y complejo. Deberá ser retomado en otra ocasión. Por lo pronto bastaría con que nos quede clara una idea: internet nos facilita encontrar expresiones de lo mejor y lo peor de la humanidad. Por eso es que ahora se ha vuelto imperativo que todos aprendamos a gestionar contenidos para lograr objetivos al momento de recibir o emitir cualquier mensaje.

Autor: Por la Redacción

comunicador, locutor, productor de TV. directivo del SNTP y Adompretur

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