El año de las lecciones aprendidas

Por: Pedro René Almonte Mejía

No existe ser humano alguno en la faz de la tierra que no haya notado como su vida cambió este año; el año 2020 es lo más parecido al tan anunciado fin del mundo de las bocinas apocalípticas. La pandemia bautizada como Covid-19, que vimos expandirse desde China hasta el rincón más recóndito de nuestro planeta, descolocó al pobre y lo propio hizo con el rico. Este año que está a punto de finalizar dejó una huella imborrable para los habitantes del planeta tierra. ¿Acaso sería bueno olvidar este año?

Los optimistas, en los cuales yo me inscribo , los que están convencidos de que hasta de la mayor de las desgracias uno aprende algo positivo , y aunque parezca un sinsentido , dentro de “las desgracias” siempre se esconde una lección , que la aprendemos o no según nuestra manera de afrontar las dificultades . Por ejemplo , este año aprendí que debo asistir a todos los cumpleaños de mis familiares y amigos ; aprendí que un abrazo de la gente que te quiere vale mucho ; aprendí a valorar el tiempo de los demás cuando deciden estar conmigo (espero que ya no usemos los celulares mientras esa persona está en frente nuestro); aprendí a ver a todo el mundo usando mascarillas hasta debajo del agua y sobrevivir; aprendí que la mayor muestra de confianza entre dos personas es sentarse juntos sin usar mascarillas ; aprendí que estar de “lejitos” de la gente es un acto de sacrificio necesario , para mí y para los demás ; aprendí que siempre es posible estar peor , pero también aprendí que los seres humanos, juntos somos capaces de vencer cualquier adversidad ; aprendí que todos somos algo insignificante en términos materiales , pero que somos “el final” cuando nos proponemos salir adelante . Este año vi gente enfermarse , vi gente recuperarse , vi gente morir , vi gente llorar por la muerte de un ser querido , vi gente que no pudo velar de la manera de siempre a ese ser querido , este año vi tantas cosas que nunca vi , que irremediablemente tuve que aprender mi nueva realidad y desaprender mi vieja realidad .

De modo que , estoy seguro que para mucha gente este fue el año de la lecciones aprendidas , y el que no aprendió y sacó algo positivo de todo esto , simplemente ya está muerto hace tiempo , no lo mató la Covid-19 , lo mató la vida…

Hay un dicho tibetano que dice así: “La tragedia debe ser utilizada como una fuente de fortaleza”.

No importa la dificultad que estemos pasando, ni cuan dolorosa sea la experiencia, no debemos perder la esperanza en futuro mejor.

Autor: Ramón Bierd Henríquez

Periodista-Comunicador

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