Los cheques de la indignación…

Por: Pedro René Almonte Mejía

Toda la vida he sido un abanderado y defensor de los seres humanos coherentes; la coherencia es una de las virtudes humanas que más valoro en la gente. Nunca, pero nunca se debe decir una cosa y hacer otra; muchas veces dista tanto lo que uno dice y lo que uno hace que termina siendo totalmente lo contrario, coherencia cero, nula y ninguna. En ocasiones, cuando tenemos una posición de poder y privilegio, los encargados de que se cumpla con nuestro discurso, no somos nosotros directamente, sino que, uno dice y el otro ejecuta, pero igual es nuestra responsabilidad hacer que se haga lo que hemos prometido.

De modo que, cuando hablamos de coherencia cero, muchas veces tenemos que mencionar a los políticos dominicanos, porque en la práctica casi todos han dicho una cosa y han terminado haciendo cosas divorciadas totalmente de lo que decían. La vida, ha colocado a Luis Abinader en un momento histórico, y le ha dado una oportunidad parecida a la que tuvo Leonel Fernández en 1996. El actual Presidente de la República, tiene dos opciones: pasar a la historia como el gran reformador del Estado dominicano moderno o llevarse la corona como el mandatario más incoherente que hemos tenido. Digo esto, porque nuestro presidente a donde quiera que va, afirma y reafirma que en su gobierno habrá transparencia, no habrá corrupción, no habrá impunidad y demás yerbas aromáticas, pero los encargados de que todas esas palabras no se las lleve el viento son los funcionarios (ministros y directores generales) que acompañan al presidente. Usted dominicano, que me dedica su tiempo y lee nuestra opinión semanalmente, no espere nunca que un funcionario en este país renuncie por una falta grave o por un error mínimo como se estila en los países donde los ciudadanos son respetados; ahora bien, el que un funcionario esté o no en su posición depende de la firma de un decreto presidencial.

Por consiguiente, vuelvo a reiterar lo que siempre he dicho: Lo bueno que ocurre en un país se le atribuye al presidente, lo malo que ocurre en un país se le pega al presidente. Culpar a un funcionario de que haga a sus anchas es solamente irse por las ramas y dejar al tronco tranquilo. Por lo tanto, en un país donde se respeta a los ciudadanos, ya hubiesen renunciado o en su defecto hubiesen sido cancelados los ministros: de salud pública, del interior y la policía, además el coordinador del gabinete social ¡Ay los cheques! … el primero ya goza de andar de boca en boca por los procesos de contrataciones públicas de bienes y servicios que se han llevado a cabo en su gestión y por tener el record de contagios de la Covid-19 en el territorio dominicano; al segundo se le pega el haber creado privilegios para unos e injusticias para otros. Una risotada en la cara de los dominicanos, fue el teatro que se escenificó luego de una boda de los privilegiados de este país que terminó con el cierre temporal de un famoso club social de la ciudad de Santo Domingo, mientras tanto, en la ciudad de La Vega, en medio de la celebración de otra boda que sí cumplía con los protocolos sanitarios, pues la policía se apersonó al lugar y acabó con la boda de una familiar de un empresario vegano que ha logrado superar la pobreza. Pero yo me pregunto… ¿Por qué la policía detuvo esta boda en la vega y la del Country no? Pues lo dicho antes… privilegios para unos, injusticias para otros. El tercero, Tony, el hijo de Peña… qué pesado se hace cargar sobre los hombros con el apellido de José Francisco Peña Gómez. ¡Loh chequeh! (voz de Mozart La Para). La sociedad dominicana le entró a dos manos a Kinsberly la ex ministra de la Juventud y por menos de lo que hizo Tony, lograron que el Presidente firmara un decreto sustituyéndola. Tony, el hijo de Peña, no sé si por ignorar de cómo funciona el Estado en la actualidad, no el del año 2000, o por unas ganas locas de hacer un negocio… ¡quién sabe! Lo que sí es una realidad, no un discurso, es que se “regalaron” cien millones de pesos a setenta privilegiados, violando todos los procesos de controles habidos y por haber. ¿Cómo el Estado dominicano (dinero público) emite un cheque para ser cobrado por unos privilegiados? ¿Cómo contraloría autoriza el pago de un cheque sin el más mínimo proceso de transparencia? Créalo o no, este gobierno sólo lleva 4 meses; entonces hablemos de lo que dicen y observemos lo que hacen… 100 millones a setenta privilegiados, mientras los trabajadores de la salud cargan con la vida de enfermos por la Covid-19 y son mal remunerados; los policías están cogiendo “la pela” de sus vidas, corriendo detrás de gente sin la más mínima conciencia de lo que estamos pasando.

Por favor no culpen a Mozart La Para o a la Insuperable, ellos son tan pobres que sólo tienen dinero. Los bolsillos llenos de dinero, pero la cabeza más vacía que la nevera de los “roba wifi”, que los hicieron populares en sus barrios y consumen su música. Peores son el Mayimbe, Eddy Herrera, Los Rosario, etc. que son símbolos para este país y se prestaron para esa burla hacia sus compatriotas.

Cuando quieras saber cómo es alguien en realidad, no mires sus redes sociales y cuando te hable tápate los oídos y observa lo que hace…

Los cheques de la indignación.

Autor: Ramón Bierd Henríquez

Periodista-Comunicador

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