Dos claves para el avance

Por: Néstor Estévez
nestorestevez.net

Una visita del presidente a Pedernales, Manzanillo, Santiago, San Pedro de Macorís o a cualquier otro punto del país puede ser magnífica oportunidad para escuchar. Ocasiones similares podemos encontrarlas en cualquier contacto entre un servidor público y el más humilde ciudadano de nuestro país.

Las sociedades que han registrado reales avances lo han logrado mediante pactos entre sus fuerzas vivas.

Más que recursos para explotar o cualquier otra característica relacionada a primera vista con el bienestar, ha sido ese “caer en la cuenta” lo que ha permitido ubicar destino común, alimentar alianzas y asumir las tareas que permiten avanzar.

La comunicación juega un papel determinante para ese proceso. Desde el mismo momento en que se intenta provocar el más mínimo acercamiento, un mensaje claro, oportuno y motivante suele tener efectos virtuosos.

Pensemos en un ejemplo. Corea del Sur contaba con la mitad del PIB de República Dominicana cuando ambos países iniciaron relaciones diplomáticas. Hoy, aquella nación asiática ocupa la posición doce, por encima de muchos países considerados como ricos, al medirla por su PIB nominal, es decir, la suma de todos los bienes y servicios finales que produce durante un período determinado. Aunque podamos citar cualquier otro elemento diferenciador, el pacto logrado en el sur de aquella península ha sido determinante para su avance.

Pero en nuestro caso nos ha costado mucho aprender esas lecciones. Hasta el momento, fuerzas sin identificar se han “salido con la suya” para que no logremos el más mínimo acuerdo que propicie el avance. Da la impresión de que una especie de alianza para el mal se obsesiona en que, aunque parezcamos cambiar, todo siga igual.

Quizás se deba a ciertos efectos distractores. Por ejemplo, la pandemia Covid-19 hace que mucha gente pierda la noción precisa del paso del tiempo. Hay quienes asumen y plantean que del 2019 pasaremos al 2021. Hay quienes todavía no reparan en que ya ha llegado el décimo mes del 2020.

Por eso no será raro que alguien piense y sienta que la actual gestión de gobierno lleva más tiempo del que realmente tiene. Para ese grupo es pertinente recordar que hace menos de tres meses que más de dos millones de votantes escogieron provocar cambios en República Dominicana.

Eso sí, una cosa debe estar clara: los cambios reales no se producen con el limitadísimo ejercicio de emitir un voto cada cuatro años. Los cambios de verdad son realizados con participación diversa y proactiva de las fuerzas vivas de una sociedad.

Es ahí donde la comunicación juega un rol estelar. Por supuesto, no nos referimos a producir y difundir información por la diversidad de plataformas que nos ofrece la actualidad. Se trata de ese proceso que implica escuchar a quienes han anhelado y confiado en las reales posibilidades de cambio en sus condiciones de vida. Esa sería una virtuosa forma de conectar con el más auténtico sentimiento de amplios sectores de nuestro país.

Aquí es determinante un elemento que ha sido planteado y defendido por prestigiosas entidades internacionales. De manera reiterada se ha insistido en la importancia de recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas, lo cual es elemento fundamental para avanzar por una senda de crecimiento inclusivo y de mayor bienestar colectivo. La República Dominicana no está exenta de esa realidad. Recuperar esa confianza es garantía imprescindible para lograr mejoría de vida y auténtico desarrollo.

Una visita del presidente a Pedernales, Manzanillo, Santiago, San Pedro de Macorís o a cualquier otro punto del país puede ser magnífica oportunidad para escuchar. Ocasiones similares podemos encontrarlas en cualquier contacto entre un servidor público y el más humilde ciudadano de nuestro país.

Para ello conviene integrar dos elementos: disposición a escuchar y acoplar la “orquesta”. Escuchar es el punto de partida para la real comunicación. Acoplar los mensajes que, con dicho y hecho, emite el gobierno ayudará a recuperar la confianza.

Es estimulante y esperanzador escuchar decir: “Todos somos servidores públicos, aquí vinimos a servir al país. Esto no es un botín político. El que quiera servir, va a poder servir”. Lo dijo el presidente Abinader, en Santiago. Si sus funcionarios asumen ese mensaje como pauta para los suyos, se estará en camino a lograr una “orquesta” acoplada.

En definitiva, mejorando la escucha activa y recuperando la confianza se ha de avanzar por la senda que lleva del sueño a la realidad, manteniendo excelente conexión con lo que aspira y merece el pueblo dominicano

Autor: Ramón Bierd

comunicador, locutor, productor de TV. directivo del SNTP y Adompretur

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