Me dejaste, Monchy Rodríguez

Por: Yovanny Bierd (Chayanne)

Me duele el alma, mi corazón está destrozado, mi mente no razona, se entrelazan mis sentidos, mi mente, mi cuerpo y mi alma, no tienen conexión y me surgen tantas preguntas, ¿por que te fuiste, Monchy?

Es una pregunta que solo Dios tiene la respuesta, respuesta que por mas justificada que sea, nunca será aceptada.

Me duele el alma de saber que te has ido y nunca jamás nos volveremos a ver, porque así el destino lo ha querido.

Me duele el alma, porque me prometiste que nunca me dejarías solo, que siempre estaría a mi lado para defenderme de quien intentara hacerme daño y ya ves, el destino ha cambiado nuestros planes.

Me dejaste Monchy Rodríguez, ya no sabré a quien acudir cuando los problemas me agobien, cuando los contrarios me acorralen, cuando no tenga respuestas a mis preguntas, cuando necesite de tus sabios consejos.

Aún retumba en mis oídos cuando por teléfono me dijiste: “hablamos cuando llegue”, no volvimos hablar, porque te fuiste sin despedirte, te fuiste sin decirme que esa era la última vez que hablaríamos, y yo me pregunto, ¿y ahora Monchy, que hago?

Te fuiste Monchy, y al irte, te llevaste contigo parte de mi vida, te llevaste toda mi esperanza, todos mis sueños que había depositado en tí y que realizaríamos juntos. Cuantos sueños truncados, cuantos planes abortados, cuantas ilusiones rotas.

Me dejaste Monchy, pero me queda tu recuerdo, tu bondad, tu altruísmo, tu dedicación al trabajo, tu honestidad, tu firmeza, tu voluntad de servicio, y muchas tantas cualidades más que vivirán en mí como mancha ideleble, porque pasaste por la vida para dejar huellas imborrables que perdurarán para siempre en los corazones de las personas que como yo, nunca te van a olvidar.

Me dejaste Monchy, y no dejaste que te dijera lo mucho que te quise, lo agradecido y bendecido que fui al pertenecer a la gran legión de amigos que tuviste.

Me dejaste Monchy Rodríguez, y al dejarme, solo me queda la consternación y la resignación de tener que aceptar la realidad de que ya no estás con nosotros.

Te prometo que nunca te voy a olvidar, te recordaré por siempre, porque como dice Ricardo Arjona en una de sus canciones: ¿quien te dijo que te fuiste? si cargaste con el cuerpo, pero no con el recuerdo.

Descansa en paz, amigo, hermano, consejero, lider, guía, cobija, protector, defensor y padre.

Yo te extrañaré, tenlo por seguro, que te extrañaré.

Hasta siempre, Monchy Rodríguez

Autor: Ramón Bierd Henríquez

Periodista